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Edición 2015    28 de junio de 2022

plástico

España es el primer país productor de aceite de oliva del mundo, con una importante generación de residuos procedentes del deshuesado del fruto. Hasta ahora, este desecho se destinaba a su valorización energética mediante incineración, pero AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, y OLIPE, Olivarera de los Pedroches, están llevando a cabo el proyecto GO-OLIVA que permitirá encontrar una aplicación de alto valor añadido a este residuo para la fabricación de nuevos envases sostenibles para el propio aceite y sus derivados.

El pasado mes de mayo se presentó en Jaén EVOO Plastic Free, una iniciativa liderada por la Universidad de Jaén (UJA) -en la que participan además el Centro Tecnológico del Plástico Andaltec, la empresa Elaia Zait y la compañía oleícola Castillo de Canena Olive Juice- cuya finalidad es prevenir y reducir los impactos producidos por el plástico de un solo uso utilizado en el sector oleícola, a partir de la cooperación y del conocimiento científico. En una entrevista con Mercacei, el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados del centro docente jiennense Manuel Parras detalla los objetivos y beneficios de este proyecto y qué otro tipo de componentes o materiales se van a estudiar para el envasado del AOVE.

Un reciente estudio realizado por el grupo de investigación Residuos de Plaguicidas de la Universidad de Almería demuestra cómo los envases de plástico pueden transferir de manera involuntaria sustancias químicas a los alimentos. A través de la combinación de distintas técnicas, han logrado detectar partículas nanométricas, imperceptibles hasta el momento con otros métodos, de las que se desconocen sus efectos sobre la salud humana.

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