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Ciencia ficción

Mercacei Semanal 1.178

viernes 20 de marzo de 2020, 10:41h
Contagio, Epidemia, Exteminio, Soy Leyenda, Guerra Mundial Z... Hasta ahora veíamos todas esas películas desde la lejanía y el escepticismo. Sabíamos que eran producto de la ciencia ficción, guiones inventados para entretenernos un sábado en la reposada sobremesa de nuestro hogar. Nada nos hacía presagiar que llegaría el día en el que nos tendríamos que plantear de verdad una cuarentena recluidos en casa.

Según los expertos, mientras que las víctimas de COVID-19 aumentan y la economía global se está sacudiendo a su paso, los mercados del aceite de oliva se han visto afectados, aunque siguen avanzando a un ritmo relativamente normal, sin que nadie pueda predecir el resultado. Después de China, Italia es el país más afectado, con parte del país en cuarentena, algo que inevitablemente afecta al transporte de productos como el aceite de oliva. A pesar de todos los obstáculos más evidentes, las exportaciones intracomunitarias de la UE parecen continuar sin alteraciones importantes, sobre todo debido a la tendencia de acelerar las ventas, empujando stocks por temor a lo que podría suceder al día siguiente. Y no es de extrañar, en el contexto actual en un día cambia todo.

En el mercado interno de Italia -y probablemente de España al ritmo que se están desarrollando los acontecimientos-, el impacto más negativo se producirá por la contención turística que inevitablemente hará que el consumo disminuya. Según el agroeconomista griego Vassilis Zampounis, en este contexto el canal Horeca puede verse afectado negativamente por los propios italianos, que van a reducir las salidas de sus hogares, aunque esto se compensa con el aumento del consumo de los hogares, ya que las familias van a cocinar con más frecuencia. Zampounis asegura también que todos estos “detalles tienen especial relevancia para países como Grecia -y nosotros podemos incluir a España-, ya que es extremadamente probable que experimente circunstancias similares en las próximas semanas y meses, a menos que esta crisis se ataje.

No parece probable, tal vez los españoles no sepamos quedarnos en casa. Milán, Roma o Venecia amanecen vacíos estos días, pero Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla siguen repletas de gente. Se ha acabado el papel higiénico en los lineales, pero los bares deben de estar bien provisionados porque siguen abarrotados. Decía Manuel Vilas en su columna del diario El País, que todavía no hemos sucumbido en exceso a la alarma. “A lo mejor es que el madrileño tiene un instinto tan secreto como sabio que le hace inmune al terror. Porque el terror es siempre la peor peste”, concluye.

Puede que sea verdad, puede que ya no sepamos diferenciar entre la realidad y la ficción. ¡Y es que ni con una alarma sanitaria como es el maldito COVID-19 suben las ventas de aceite de oliva! Se agotan por minutos el arroz, la pasta, las latas de legumbres... pero el AOVE no parece ser de primera -ni de segunda- necesidad. Puestos así, sólo nos queda mantener la calma y esperar a ver qué ocurre. Eso sí, entre nosotros, si hacemos cuarentena que nos pille con buenos vírgenes extra en nuestra despensa. No hay nada más triste que un aislamiento sin la verbena de sabores y de bondades saludables de este alimento.