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Europa y China unen fuerzas frente a la escasez hídrica

Europa y China unen fuerzas frente a la escasez hídrica

viernes 21 de febrero de 2020, 12:04h
El proyecto SHui pretende establecer una serie de herramientas para ofrecer tanto a agricultores como a gestores de administraciones públicas un conjunto de tecnologías y estrategias que permitan hacer frente a las crisis hídricas en los países de la Unión Europea (UE) y el gigante asiático, consolidando una plataforma de investigación entre China y Europa para la próxima década.

La intensificación de la agricultura ha traído consigo un aumento de los recursos naturales destinados a la producción de alimentos. El uso de los recursos hídricos para este fin ha llegado a producir situaciones insostenibles. En una situación en la que se suceden sequías pero se siguen vaciando las cuencas para abastecer campos de cultivos, se antoja necesario llevar a cabo una gestión eficiente y sostenible del agua disponible, según ha informado la Universidad de Córdoba (UCO).

El desarrollo de la agricultura en China de los últimos 20 ó 30 años ha creado situaciones de este tipo. Por ello, la Unión Europea, dentro del proyecto H2020 y en un contexto de cooperación internacional entre Europa y China, ha lanzado el proyecto SHui (Soil Hydrology research platform underpinning innovation to manage water scarcity in European and Chinese cropping systems), que pretende establecer una serie de herramientas que permitan tanto a agricultores como a gestores de administraciones públicas gestionar el agua de las cuencas hidrográficas sin llegar a situaciones de crisis.

En su consecución trabaja un consorcio de investigación, liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) y conformado por socios chinos y europeos entre los que se encuentra el grupo de investigación AGR-119 Relaciones Suelo- Agua-Planta de la Universidad de Córdoba, liderado por Elías Fereres, catedrático del Departamento de Agronomía de la UCO.

A través de la creación de modelos basados en análisis numéricos se podrán crear escenarios para dar respuesta a cuestiones como las cantidades de agua que hay que utilizar para determinados cultivos, hasta qué punto se puede intensificar la producción de dichos cultivos sin agotar los recursos hídricos o cómo interacciona el uso agrícola del agua con el del resto de sectores (industria, ciudades, medioambiente…); una información con la que se podrán hacer estimaciones más certeras y dotaciones más razonables.


Modelo de predicción de la producción de cultivos

El grupo de la UCO, en concreto, trabaja en la mejora de un modelo de predicción de la producción de cultivos en función del agua disponible que permitirá conocer el máximo que hay que aplicar, sin llegar a desperdiciarla, y cómo la falta de agua incide en la reducción de la producción.

Así, mediante la introducción en el modelo de variables atmosféricas como la temperatura, la humedad o el viento; variables del propio cultivo como el crecimiento; y variables del suelo en relación al desarrollo de raíces, por ejemplo, se calcularán las predicciones de producción en función del agua existente. Gracias al trabajo a tres escalas (parcela de cultivo, cuenca hidrográfica y región), este modelo dota de herramientas de gestión tanto a agricultores individuales como a gestores políticos o trabajadores de las confederaciones hidrográficas que gestionan las cuencas.

Para completar el plano general, este modelo se acopla con datos obtenidos a través de teledetección que permiten documentar los cambios que se producen en el terreno, conjugando la vertiente individual con una escala superior obtenida a través de las imágenes de los satélites que ofrecen información sobre los cultivos, que a su vez permiten la creación de un mapa más amplio y conocer así cómo se comporta un área mayor.

Durante cuatro años se busca consolidar una plataforma de investigación entre China y Europa para la próxima década. A través de una red de casos de estudio se estudian estrategias como las de uso de cubiertas para evitar la pérdida de suelo y la conservación del agua con la intención de que posteriormente puedan replicarse en lugares donde se den situaciones de escasez de agua, en aras de distribuir mejor el líquido elemento, aumentar la productividad y apostar por la sostenibilidad medioambiental.