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Aclimatándonos

Mercacei Semanal 1.165

lunes 16 de diciembre de 2019, 12:26h
La pasada semana Madrid acogió la Cumbre del Clima, probablemente el evento más importante celebrado en nuestro país en la última década. Y, para celebrarlo, hicimos huelga. De metro, de autobuses, de trenes... Vamos, que la activista medioambiental sueca de 16 años Greta Thunberg tuvo que venir en catamarán. Bueno, la verdad es que lo hizo a modo de crítica sobre la contaminación que generan los medios de transporte aéreos, pero la conclusión es la misma: nos gusta autosabotearnos.

Somos un país que lo tiene todo. Lideramos los ránkings de trasplantes, energía eólica, biotecnología, desalinizadoras, turismo vacacional o incluso los índices de longevidad, por nombrar algunos. Sin embargo, nos empeñamos en hacer lo posible para ensuciar nuestra imagen y ocultar todo el potencial que tenemos. España es el mayor productor de aceite de oliva del mundo y, aun así, transmitimos la imagen de un sector siempre al borde de la crisis. Al igual que nuestro país.

Recientemente, se daba a conocer el Manifiesto de Zafra para el Futuro de la Cocina Rural, un documento firmado por 40 cocineros en el que solicitan medidas para impulsar la comercialización de los productos de campo y un pacto de Estado en defensa del medio rural. El documento parte del “orgullo de las tradiciones y culturas culinarias propias de nuestros territorios. Nuestra identidad gastronómica es fiel reflejo de las mismas y de los pueblos en los que vivimos y trabajamos”, aseguran sus promotores. Por ello, reconocen el valor de los pequeños productores y elaboradores como pieza fundamental y se comprometen a mejorar su labor para que puedan ganarse la vida con humildad. Siempre sin perder de vista el respeto por la estacionalidad de los productos y ofreciendo información precisa y cierta de lo que utilizan.

Porque hoy en día parece que la cocina de proximidad está de moda, pero en realidad cuando vamos a comer a un restaurante exigimos comer boletus durante todo el año. Nos creemos sostenibles por tener en casa cuatro contenedores para los residuos pero pedimos por Amazon una barra de labios envuelta en un packaging de plástico, que a su vez viene protegido por un envoltorio de papel, que además cuenta con una bolsa con el logotipo de la marca. Por no hablar de la contaminación que ha generado el transporte de ese cosmético hasta que la furgoneta de mensajería lo ha dejado en la puerta de tu casa para que no tengas que desplazarte hasta la droguería más cercana que, probablemente, esté en la esquina de enfrente. Y así con todo.

España está cambiando su geografía, y es que desde 2010 se han cerrado en nuestro país 2.400 bares al año. Hay casi 20.000 locales de barra menos en la última década, mientras que la creación de restaurantes ha marcado máximos, una evolución del sector que obedece más a factores demográficos que económicos, según la asociación de Hosteleros de España. Tradiciones vs. postureo, diría yo.

Decía el canciller Otto Von Bismarck que “España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido”. Espero que no sólo no lo logremos nunca, sino que le demos la vuelta y nos concentremos en aunar toda esa energía y fortaleza para demostrar al mundo nuestro liderazgo en los aspectos clave del futuro: medio ambiente, economía sostenible y, ya puestos, más bares y AOVE en todas sus mesas. Por pedir que no quede.