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El nuevo indicador de calidad del aceite de oliva italiano, ¿medida fiable o propaganda?

El nuevo indicador de calidad del aceite de oliva italiano, ¿medida fiable o propaganda?

jueves 25 de junio de 2015, 13:54h

24/06/2015 - Hace menos de una semana se presentó en Italia un nuevo instrumento que mide la calidad del aceite de oliva italiano. Bautizado como el PIQ del aceite -de las siglas en italiano de Prodotto Interno Qualità-, toma en consideración hasta 102 indicadores distintos a fin de realizar una radiografía de la industria oleícola del país. Sin embargo, ya se han comenzado a escuchar las primeras voces críticas en relación a este PIQ, como ha podido comprobar Mercacei.

Realizado por la Fondazione Symbola y CRA, en colaboración con Coldiretti y Unaprol, y presentado la semana pasada en Expo Milano 2015, el primer PIQ sobre la industria oleícola presume de haber realizado un profundo análisis de toda la cadena de producción porque, según sus creadores, decir que un zumo es de calidad “no sólo hace relación a las características organolépticas, sino que es el resultado de un trabajo que va de la tierra a la botella”.

Así, el PIQ representa, en opinión de sus creadores, la primera base de datos a través de la cual es posible evaluar los aceites en el mercado, “un instrumento de transparencia e información para las instituciones que controlan la producción y el producto, una guía para las empresas del sector y también una herramienta esencial para los consumidores, que se revelan mal informados”.

Para llevar a cabo el análisis, Symbola y CRA ha tenido en cuenta un total de 102 parámetros que hacen referencia a cuestiones como el medio ambiente, el capital humano, la gestión de recursos y residuos, el empleo de plaguicidas y las características saludables de los zumos.

En base a estos indicadores, los creadores concluyen que el 40% del aceite de oliva virgen extra italiano es cualitativamente superior al resto de la producción nacional.  Sin embargo, ya han surgido voces críticas con este análisis. Este es el caso del escritor y oleólogo Luigi Caricato, director de Olio Officina, que considera que en el sector oleícola italiano se hace una “pésima comunicación”, un asunto que no resuelve el PIQ.

“El mundo del aceite necesita ser creíble, pero no lo consigue”, apunta Caricato. “Por un lado se insiste en mensajes negativos en los que emergen cuestiones relacionados con el fraude y la adulteración, exagerando su alcance; o se alienta el miedo ante las importaciones de aceite extranjero. Por otro, cuando se trata de comunicar mensajes positivos, se inventa lo imposible como en este caso: il PIQ, un absurdo”, explica el experto.

Caricato apunta que “todavía no sabemos a ciencia cierta cuánto lampante, cuánto virgen y cuanto virgen extra se produce; es más, ni siquiera sabemos cuánto aceite es 100% italiano, ya que sólo desde hace unos años han empezado a aflorar los números reales de una producción insuficiente para satisfacer la demanda interna y las exportaciones”. Ante esta situación, asegura que determinar el porcentaje de la calidad de manera específica es “una acción puramente propagandística” que “descansa sobre bases inciertas y carece de credibilidad”.

Una visión muy distinta es la aportada por David Granieri, presidente de Unaprol, durante el acto de presentación del PIQ. En su opinión, los consumidores se encuentran desinformados y "a menudo la calidad percibida por el consumidor no coincide con el producto real". Asegura así que a esta ausencia de una cultura de aceite se añade la falta de mecanismos que obliguen a la indicación en el envase de una serie de características de manera clara para dar a los consumidores la oportunidad de hacer una verdadera elección. “Ante la falta de información transparente sobre las diferencias entre los productos, a menudo el único criterio de elección parece ser el precio”, apostilla.

De esta forma, Granieri considera que sistematizar el concepto de calidad es la premisa para poder comunicarlo de manera clara y accesible y señala que el PIQ nació precisamente de esta necesidad de transparencia e información.