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Entrevista con Isabel García Tejerina, Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Entrevista con Isabel García Tejerina, Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

viernes 31 de octubre de 2014, 19:09h

 “Somos líderes y debemos saber ejercerlo con responsabilidad y altura de miras”

A finales del pasado mes de abril, el Gobierno hacía oficial el nombramiento de Isabel García Tejerina como nueva Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en sustitución de Miguel Arias Cañete, quien encabezó la candidatura del PP a las elecciones europeas. Continuar el legado de su predecesor y su experiencia en el sector agroalimentario han sido claves a la hora de ser elegida para tomar las riendas del Ministerio de Agricultura. “Pondremos nuestro empeño en culminar todos los proyectos emprendidos”, aseguró la nueva Ministra el día que recibió la cartera de Agricultura. Con ganas, ilusión y responsabilidad, Isabel García Tejerina afronta este nuevo reto, en el que continuará trabajando en aras de garantizar nuevos éxitos en el sector oleícola.

Usted cuenta con una amplia experiencia en el Ministerio de Agricultura, tras ser asesora ejecutiva de varios Ministros de Agricultura y ocupar el cargo de Secretaria General de Agricultura. ¿Cómo afronta ahora la titularidad de este Departamento?
Con todas las ganas y una enorme ilusión. Mi objetivo prioritario es culminar todos los proyectos emprendidos y trabajar en beneficio de todos los sectores, con una política de puertas abiertas y con el máximo espíritu de diálogo, transparencia y colaboración. En definitiva, beneficiar al sector pesquero, tener un mejor ambiente y conseguir un potente sector agroalimentario, para lo que espero contar con la colaboración de todos los sectores.

En todos estos años, ¿cómo cree que ha evolucionado el sector oleícola y olivarero?
Sin duda de una manera muy positiva, tanto en producción como en elaboración y organización del propio sector.
En primer lugar, el sector oleícola español ha experimentado un incremento en superficie de cultivo, y de manera mucho más significativa, de producción, que le ha permitido situarse como líder indiscutible en el mercado mundial tanto a nivel de producción como de exportación.
En la actualidad, el olivar ocupa más de dos millones y medio de hectáreas, lo que representa el 14% de la superficie agrícola.
La producción se incrementó un 61% en el periodo 2000/10 respecto a 1990/2000, situándose en valores medios de 1.150.000 toneladas. En las últimas seis campañas alcanza una media de 1.300.000 toneladas, y en la presente cosecha se ha logrado un nuevo récord de producción con más de 1.772.000 toneladas.
Además, en estos años el sector ha trabajado de una manera muy eficaz y ha realizado un profundo cambio, tanto en los sistemas de cultivo como en la elaboración, con almazaras dotadas de alta tecnología. Esto se traduce en la obtención de unos productos de la más alta calidad y que permiten a nuestro país ser un referente internacional, tanto en aceite de oliva como en aceituna de mesa. De hecho, en ambos casos somos los primeros productores.
También se ha trabajado en lograr una mejor estructuración del sector. En este sentido, desde el Ministerio se han promovido normas como las leyes de fomento de la integración cooperativa o la de mejora de la estructura de la cadena agroalimentaria.
Estas medidas se verán potenciadas con la participación de las Organizaciones de Productores y las Organizaciones Interprofesionales, a las que la nueva normativa habilita para realizar ciertas acciones relacionadas con la concentración y coordinación del suministro y la comercialización de la producción. Con ello se va a lograr un sector cada vez más equilibrado, con precios remuneradores para todos los agentes de la cadena y, al mismo tiempo, atractivos para el consumidor.
Desde aquí quiero felicitar efusivamente a todo el sector por estos éxitos, aunque debemos seguir trabajando en este camino de progreso.

Uno de los retos más inmediatos es la aplicación de la reforma de la Política Agraria Común (PAC) en España. ¿Cómo afectará finalmente esta reforma al olivar español?
La propuesta inicial de la Comisión Europea era tremendamente lesiva para el olivar, que era el gran perjudicado por la tasa plana. Desde el principio de las negociaciones de la reforma de la PAC, el Gobierno tuvo como prioridad conseguir revertir esa situación y con gran esfuerzo se logró hacerlo.
Así, la reducida convergencia interna, la limitación de entrada de nuevas superficies y el establecimiento de un modelo de regionalización, con una tipología específica para los cultivos permanentes, son instrumentos que van a garantizar a los olivicultores ayudas muy similares a las actuales a partir de 2015. Además, el olivar tiene asegurado el cobro del denominado “pago verde”, tras lograrse en la negociación que los cultivos permanentes cumplan, automáticamente, los requisitos del greening.
Con anterioridad, el Gobierno consiguió, después de año y medio de negociaciones, un apoyo presupuestario europeo de 47.000 millones de euros para el período 2014-2020. Es decir, un apoyo incluso superior al del período actual 2007-2013, algo que parecía impensable al comienzo de la negociación.

Mejorar la competitividad y la internacionalización se presentan como retos claves para el sector oleícola. En concreto, el Gobierno ha puesto en marcha las Líneas Estratégicas para la Internacionalización del Sector Agroalimentario. ¿Qué papel desempeña el aceite de oliva en esta iniciativa?
El sector del aceite de oliva es uno de nuestros principales sectores exportadores, lo que se ha tenido muy en cuenta a la hora de elaborar las Líneas Estratégicas de Internacionalización del Sector Agroalimentario. De hecho, fue uno de los cinco sectores (junto con el cárnico, frutas y hortalizas, pesca y acuicultura y sector vitivinícola) sobre los que se realizó un estudio de caracterización para elaborar un diagnostico sectorial en el que se identificaron las fortalezas y debilidades del sector agroalimentario español frente a la internacionalización, y que fue la base para identificar los cuatro ejes estratégicos de las Líneas de Internacionalización.
Son muchas las acciones emprendidas desde entonces, pero me gustaría destacar, por su novedad, la constitución el pasado 3 de diciembre de un grupo de trabajo para el comercio exterior de aceites y aceitunas, que viene a sumarse a otros constituidos con anterioridad -fundamentalmente el de cárnicos- y que han demostrado una gran utilidad para resolver los problemas a los que se enfrentan los exportadores.
Estos grupos sectoriales dependen del Comité Consultivo Sectorial del GTISA (Grupo de Trabajo Interministerial de Internacionalización del Sector Agroalimentario). En el caso concreto del aceite y las aceitunas están representados, por parte de la Administración, la Secretaría de Estado de Comercio, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Sanidad; y por parte del sector, las organizaciones más representativas: Asemesa, Asoliva, Afoex, Anagrasa, Aneo, Anierac, Infaoliva y Cooperativas Agro-alimentarias de España.
Será, por tanto, un instrumento de coordinación ágil y de gran utilidad, para encontrar soluciones a los retos a los que se enfrenta el sector olivarero, que nos ayudará a impulsar su internacionalización.

Entre las medidas puestas en marcha durante esta legislatura por el Gobierno destaca la obligación en el canal Horeca de utilizar envases de aceite de oliva con tapón irrellenable o formatos de un solo uso. ¿Cómo ha sido la implantación de esta medida en bares y restaurantes? ¿Qué tipo de inspecciones se están llevando a cabo? ¿Constan ya sanciones por su incumplimiento?
En primer lugar señalar que todas las medidas que se están llevando a cabo forman parte del compromiso del Ministerio para seguir mejorando la calidad de nuestros aceites de oliva.
En cuanto a esta medida, quisiera resaltar la buena acogida que ha tenido en todo el sector. La implantación ha sido francamente positiva, a lo que han contribuido las campañas que se han realizado desde la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.
Pero el verdadero artífice para que esta medida sea un éxito debe ser el consumidor, que como destinatario y beneficiario principal de la misma, debe valorar y exigir este tipo de presentación.
Por último, recordar que los controles en esta materia corresponden a las Comunidades Autónomas, en particular a sus servicios de defensa del consumidor, que son los que controlan el cumplimiento de la normativa y, si así procede, instruyen los expedientes e imponen las sanciones que pudieran corresponder en cada caso.

A principios de este año los representantes de ACES, Anged, Asedas, Anierac, Asoliva, Infaoliva, Cooperativas Agro-alimentarias de España, Asaja, COAG y UPA firmaron con el Ministerio el convenio de colaboración para la valorización y la mejora de la calidad del aceite de oliva. ¿Qué medidas se han puesto en marcha para cumplir con los objetivos de este acuerdo y que actuaciones se prevén a corto plazo?
Efectivamente, el pasado 18 de febrero se llevó a cabo la firma del convenio de colaboración para la valorización y la mejora de la calidad del aceite de oliva, la promoción y la información al consumidor.
Se ha constituido la Comisión de seguimiento del convenio, que próximamente llevará a cabo su segunda reunión para abordar un procedimiento de consulta con el sector previo a las reuniones en el Consejo Oleícola Internacional (COI) y la Unión Europea (UE). También se abordará información sobre el convenio de sustancias volátiles, cuyo objetivo es encontrar un método que aporte más objetividad al denominado “panel test” y el convenio sobre la evolución de esteres alquílicos en el aceite almacenado.
Por otro lado, y en este mismo marco, tras la recientemente aprobada Ley 12/2013, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, se está elaborando un protocolo de actuación para el desarrollo de determinados aspectos, que incluye un plan de control de la nueva Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), dirigido en principio al aceite y a la leche de consumo, con el objeto de realizar un seguimiento sobre este producto en la cadena de comercialización.

Mejorar los procedimientos para la evaluación de la calidad es otro de los objetivos de este convenio. El Ministerio de Agricultura, junto con la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía y la Interprofesional del Aceite de Oliva también suscribieron un convenio de colaboración científico-técnico para encontrar una tecnología que complemente el método analítico comunitario, denominado “panel test”. ¿Cómo están evolucionando estos trabajos para la búsqueda de un método complementario?
En efecto, el convenio se puso en marcha, en una primea fase, a finales del año 2012 y ahora se va a empezar la segunda. Inicialmente, se empezó a trabajar con ocho grupos de investigación de diferentes procedencias y diferentes técnicas, algo que es ciertamente notable, pues no es fácil aunar tantas voluntades en busca de un objetivo común.
Tras descartarse tres líneas de trabajo en una primera fase, serán cinco los grupos que van a continuar con sus trabajos, analizando muestras de diversos tipos y procedencias para consolidar las analíticas y mejorar el tratamiento estadístico de los resultados obtenidos. Es necesario aumentar los niveles de predicción conseguidos hasta valores que nos permitan presentar un método fiable y robusto al COI, para su adopción por todos los países miembros.
Asimismo, desde el Ministerio somos conscientes de la importancia de la formación en la aplicación del método del “panel test”. Hemos de recordar que hoy por hoy es el único método oficial para la evaluación organoléptica de los aceites de oliva vírgenes y vírgenes extra. Por ello, desde este Departamento se están llevando a cabo cursos de formación para los jefes de panel, tanto los que se dedican al control oficial como los privados, con objeto de que adquieran una mejor cualificación y obtener una mayor homogeneidad en sus resultados.

En materia de comercio exterior, ¿cómo ha evolucionado la posición de los aceites de oliva españoles en el exterior? ¿Qué barreras o retos cree que son necesarios superar para ser líderes indiscutibles a nivel mundial?
En la actualidad destinamos a la exportación el 60% de nuestra producción. Nuestros aceites llegan a más de 100 países diferentes, con una media de 750.000 toneladas por campaña, lo que hace que España sea el primer país exportador mundial seguido de Italia. Las corrientes tradicionales a la UE, Estados Unidos, Australia, Japón, etc… se están complementando en los últimos años con nuevos países, especialmente China, donde se ha producido un crecimiento espectacular.
A este respecto, la producción de la campaña actual nos va a permitir atender la demanda de los mercados exteriores, donde el aceite de oliva español es, cada vez más, un claro referente.
Con las cifras disponibles para el mes de mayo, las exportaciones se cuantifican en 707.800 toneladas, lo que supone un incremento del 85% respecto a la campaña precedente y del 44% respecto a la media de las últimas cuatro.
De mantenerse esa tendencia, estamos en condiciones de asegurar que la campaña 2013/14 supondrá un hito en el comercio exterior, pues se sobrepasará el millón de toneladas en exportaciones.
Por tanto, los esfuerzos realizados están dando sus frutos, y no solo en cantidad, ya que también se observa una tendencia al incremento de las exportaciones de aceite envasado en detrimento del aceite de oliva a granel, y al menor peso de las exportaciones a la UE en el cómputo total.
Hay que continuar trabajando en esta línea. Los aceites de oliva españoles deben posicionarse en el lugar que les corresponde. Si bien no es fácil luchar en unos mercados cada vez más abiertos, hay que conseguir que exista una correspondencia entre la reconocida calidad de nuestros productos y su posicionamiento  en el mercado. Somos líderes y debemos saber ejercerlo con responsabilidad y altura de miras.
En este sentido, el Ministerio ha apostado por la internacionalización, así como por todas aquellas acciones tendentes a incrementar su conocimiento. De igual forma se han incrementado notablemente los proyectos de investigación tendentes a demostrar de forma científica los valores saludables del aceite de oliva, como fundamentos de futuro del sector. Quisiera aquí destacar el magnífico trabajo que están realizando las interprofesionales del aceite de oliva y de aceituna de mesa.

En el caso de la aceituna de mesa, el sector aboga por la puesta en marcha de un plan de reestructuración para garantizar su sostenibilidad. ¿Prevé el Ministerio algún tipo de iniciativa en ese sentido?
El sector de la aceituna de mesa posiblemente sea uno de los sectores agrícolas que más esfuerzo ha debido realizar en los últimos años. Los problemas derivados de los excedentes y de los altos costes de producción de algunas variedades emblemáticas, como la manzanilla sevillana, junto a la irrupción en el escenario mundial de países con clara vocación exportadora y con productos altamente competitivos, han supuesto un cierto retroceso para nuestros productos en mercados exteriores en los que hasta ahora existía una total identificación de la aceituna de mesa con España.
Desde este Ministerio se está actuando con las armas que nos ofrece la actual legislación (regulación, desarrollo rural, etc…). Cualquier iniciativa que se adopte con el fin de dotar al sector de una mayor rentabilidad debe ser bienvenida. La puesta en marcha de un plan de reestructuración para un sector como el de la aceituna de mesa exigiría la definición previa de los instrumentos con los que se cuenta y de los objetivos que se pretenden obtener. Estamos totalmente abiertos a dialogar al respecto, aunque las propuestas deben plantearse de forma objetiva y serena e intentar aislarse de situaciones coyunturales.
También debemos considerar acciones muy importantes, como las que el propio sector está emprendiendo a través de la Interprofesional en colaboración con instituciones de carácter público como el Magrama, ICEX, la UE, etc… que sin lugar a dudas complementan a aquellas que estoy segura que darán sus frutos a medio plazo.